Fiscal

¿Autónomo o sociedad?

Son muchas las personas que llegan al despacho y plantean la cuestión de cuál es la mejor forma de constitución para poder realizar sus actividades empresariales. ¿Qué figura jurídica es más conveniente? ¿autónomo o sociedad? Y si es sociedad, ¿qué tipo de sociedad constituir?

Como ya sabrás, existen muchos tipos de sociedades, entre las que nos encontramos con sociedades civiles, sociedades anónimas, sociedad de responsabilidad limitada, sociedad de responsabilidad limitada profesional, etc.

En este blog nos centraremos en comparar que opción es la mejor entre sociedad de responsabilidad limitada y la figura del autónomo.

En primer lugar, nos centraremos en el tema de la responsabilidad, siendo esta ilimitada para un autónomo (en otro artículo trataremos el tema de autónomo vs autónomo de responsabilidad limitada), mientras que será limitada si nos decantamos por la opción de constituir un S.L., quedando tal limitación al capital social aportado (siendo necesario aportar un capital mínimo de 3.000 euros en adelante).

En segundo lugar, hablaremos de la constitución. En caso de decantarnos por darnos de alta como autónomo, la constitución demorará un plazo máximo de 24 horas, cumplimentando adecuadamente el alta en el modelo 036 o bien el modelo 037 (esta alta se tramita en la Agencia Estatal de la Administración Tributaria), y posteriormente, acudiendo a la Seguridad Social para darnos de alta en el modelo TA 521. Además, aprovecharemos la visita a la Seguridad Social para solicitar la obtención del certificado digital.

Cuando nuestra opción se decante por darnos de alta como sociedad limitada, los plazos de tiempo son más amplios. ¿A que es debido esto? Esto es debido a que debemos de realizar una serie de trámites:

  • Deberemos solicitar en un primer momento la denominación en el Registro Mercantil, con el fin de que el nombre social con el que queremos solicitar el alta está disponible y no haya ningún otro registro dado de alta con el nombre elegido.
  • Una vez hemos tramitado satisfactoriamente nuestra denominación, es hora de hablar del capital social. Toda sociedad debe ser constituida mínimamente con un capital de 3.000 euros, siendo la opción de aportación tanto dineraria, como no dineraria (aportando un ordenador, un bien inmueble, un coche, etc.), como híbrida (dineraria y no dineraria).
  • Posteriormente, deberemos acudir al notario para firmar y constituir nuestra sociedad limitada. Una vez preparada toda la documentación, el notario remitirá toda la documentación al Registro Mercantil de la provincia y quedará correctamente inscrita.

En tercer lugar, haremos hincapié en los costes de gestión y/o tramitación. Si nuestra opción es constituir una SL, deberemos de abonar el coste de obtención de la denominación, el coste del notario, el coste del Registro Mercantil y el coste del despacho profesional que nos gestione y organice dicho alta. Sin embargo, si nuestra opción es darnos de alta como autónomo, los trámites son fácilmente realizables por la persona o bien, en caso de querer asegurarnos de que realizamos todo correctamente, podemos acudir a un despacho profesional.

Además, si tenemos en cuenta el coste de Seguridad Social de un autónomo en comparación con el coste que tendría que soporte el administrador de una sociedad limitada, veremos que existen grandes diferencias, puesto que, con la nueva Ley de Emprendedores, el autónomo comenzará abonando durante el primer año alrededor de 50 euros, posteriormente, del mes 13 al 18 abonará alrededor de unos 135 euros, y los siguientes seis meses hasta cumplir los dos años, el autónomo abonará unos 180 euros. Luego, la cuota estándar que ha de pagar el autónomo son de 277 euros. Como sociedad, el administrador tendría que pagar a la Seguridad Social unos 354 euros desde el primer momento.

En cuarto lugar, hablaremos sobre el tema de la aportación vista anteriormente. Si comenzamos como autónomo ordinario, no es necesario que se realice ningún tipo de aportación mientras que, si nos decantamos por la opción de sociedad limitada, el importe mínimo que hemos de aportar es de 3.000 euros.

En quinto lugar y no menos es importante es la cuestión de los impuestos. En este punto sí que nos encontraremos con grandes diferencias, puesto que como autónomo vamos a tener que liquidar el IRPF profesional cada tres meses, es decir, tendremos que liquidar trimestralmente el beneficio obtenido a través de nuestra actividad, aplicándole un 20%, es decir, (ingresos – gastos) * 20%. Esta liquidación se realiza y formaliza a través del modelo 130. En el caso de las sociedades no se presenta este modelo, si no que entraría en juego el modelo 200, el conocido como Impuesto sobre Sociedades que trataremos en otro post. Continuando con impuestos, es el turno del IVA, siendo este impuesto exactamente idéntico para ambas figuras, tanto para autónomo como para sociedades. En este sentido, diferenciaremos las cuotas repercutidas de IVA y las cuotas que hemos soportado, obteniendo como resultado “a pagar”, en caso de que hayamos repercutido más IVA que el que hemos soportado, “a devolver” en caso de que hayamos soportado más IVA del que hemos repercutido, o “a compensar” en caso de no querer solicitar la devolución de IVA y compensarlo con las cuotas resultantes de trimestres posteriores. Cabe decir que la devolución de IVA solo será posible a final de año, es decir, hasta enero del siguiente año no podremos solicitar la devolución de las cuotas.

En sexto lugar trataremos el tema del acceso a la financiación bancaria. En este apartado, el peso de la figura de la sociedad es muy superior frente a la del autónomo, debido a que desgraciadamente, un autónomo tiene mucho más difícil el acceso a dicha financiación. Esto es debido a que el autónomo tiene muchas menos obligaciones que las sociedades limitadas, las cuales están obligadas a llevar una serie de registros contables, presentación de libros, impuesto sobre sociedades, cuentas anuales, etc. Estas responsabilidades le otorgan un plus de seguridad a las entidades bancarias.

En el séptimo y último punto hablamos de la imagen. Como imagen es totalmente diferente si te presentas como autónomo que como sociedad limitada, la cual ha tenido muchos más formalismos a la hora de su creación.

Sí necesita conocer o precisar con mayor profundidad cualquier cuestión en relación al tema tratado en el artículo, no dude contactar con el equipo jurídico fiscal de Surtax Asesores.

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